Autor: Patricio Gallo
Fecha: 8 mayo 2026
Cuando el grano mueve a la industria
Hay una verdad que cualquier productor avícola conoce bien: el pollo no se produce solo con tecnología, genética o infraestructura. Se produce, en gran medida, con grano. Y cuando el precio del grano se mueve, toda la cadena lo resiente.
El maíz y el sorgo son los pilares de la alimentación animal en la avicultura mexicana. Juntos, en combinación con la soya, conforman la base del alimento balanceado para aves que determina su ritmo de crecimiento, la conversión alimenticia y la rentabilidad de cada ciclo productivo. Entender su comportamiento es una necesidad operativa.
Por qué los granos son el corazón de nuestros costos
Según datos de la Unión Nacional de Avicultores (UNA), la industria avícola nacional consume cerca de 17 millones de toneladas de alimento balanceado al año, de las cuales aproximadamente el 63% corresponde a granos forrajeros, principalmente maíz y sorgo. Eso significa que cualquier variación en el precio o disponibilidad de estos tiene un impacto directo y proporcional en los costos de producción avícola.
El USDA, en su análisis sobre la avicultura mexicana 2024-2025, confirma que los alimentos balanceados representan alrededor del 60% de los costos totales del sector. Una cifra que explica claramente por qué la volatilidad de granos es el tema central de la planeación productiva.
En nuestra industria, trabajamos con esta realidad todos los días. La gestión eficiente de insumos no es una ventaja competitiva opcional; es un ejercicio que se debe tener en cuenta siempre.
El sorgo: El aliado estratégico que no siempre recibe el crédito que merece
Mientras el maíz acapara la conversación, el sorgo forrajero opera como un recurso estratégico de primer orden. Su perfil energético es comparable al del maíz, pero su producción en México, especialmente en estados como Tamaulipas, Sinaloa y Veracruz, lo convierte en una alternativa viable cuando los precios del maíz amarillo importado se disparan.
La sustitución parcial de maíz por sorgo en las dietas avícolas es una práctica técnicamente validada y económicamente relevante. No se trata de sacrificar calidad: se trata de inteligencia productiva.
Lo que dicen los datos: Planeación ante la incertidumbre
El SIAP (DGSIAP) documenta año con año las variaciones en producción, rendimiento y precio de los principales granos forrajeros en México. Estos datos son fundamentales para que los productores avícolas puedan anticipar escenarios, ajustar formulaciones y negociar contratos de abasto con mayor certeza.
La planeación de la cadena de suministro de granos es hoy una de las competencias más críticas del sector. Las empresas que logran anticipar la volatilidad, diversificando proveedores, monitoreando mercados internacionales y manteniendo inventarios estratégicos, son las que sostienen su operación cuando los precios se disparan.
Esta dependencia del mercado internacional es el argumento más sólido para fortalecer el uso del sorgo nacional como componente estratégico de la dieta avícola.
Tecnología e inocuidad: La respuesta concreta a la volatilidad
Hablar de resiliencia productiva sin hablar de infraestructura es quedarse a medias. Una de las respuestas más concretas que la industria avícola puede dar frente a la volatilidad de insumos es invertir en capacidad propia de producción de alimento balanceado con los más altos estándares de calidad e inocuidad alimentaria.
Un ejemplo de esto es la ampliación de nuestra planta de alimentos de Chocamán, con un potencial de 12,000 toneladas mensuales. Pero más allá del volumen, lo que distingue a esta instalación es su sistema de tratamiento térmico avanzado que garantiza dos beneficios críticos para la operación avícola: bioseguridad absoluta, al eliminar patógenos y microorganismos que podrían comprometer la salud de las aves, y eficiencia alimenticia, al mejorar drásticamente la digestibilidad del alimento, lo que se traduce en mejores rendimientos y mayor rentabilidad por ciclo.
Con procesos automatizados y estándares de calidad rigurosos, este tipo de infraestructura representa exactamente lo que la industria necesita para responder a un entorno cada vez más volátil: no solo producir más, sino producir mejor.
Resiliencia productiva: La clave para seguir produciendo sin importar el contexto
En un contexto en el que los mercados de granos dependen de factores como el clima, las tasas de cambio, las políticas de impuestos y los conflictos internacionales, la resistencia en la producción avícola se logra mediante información, diversificación, tecnología y una planificación a largo plazo.
Nosotros creemos que el futuro de la producción avícola en México pasa por una relación más inteligente con los insumos: conocer mejor los mercados de granos, fortalecer la producción nacional de sorgo, optimizar las formulaciones de alimento y reducir la exposición a la volatilidad externa.
Porque al final, producir el mejor pollo posible no depende solo de lo que ocurre dentro de las granjas. Depende también de lo que ocurre en los campos de maíz y sorgo de México, y de la capacidad de la industria para transformar esos granos en alimento de alta calidad, con tecnología, ciencia y visión.
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